viernes, 9 de enero de 2015

D

Hay una mujer que es siempre calculadora y fría a pesar de reír muy a menudo. Hay una mujer que esconde un océano de sentires y verdades, que tiene el papel de escuchar los pesares ajenos con la única condición de no revelar los propios. Hay una mujer determinada en todo lo que hace, que avanza a sus metas con pasos arremecedores y sin titubeos. Hay una mujer con manos firmes y fuertes, esas mismas que se vuelven cálidas e inseguras en las mías. Hay una mujer sensible y de corazón ancho y frágil. una mujer que sonríe con el alma al verme a lo lejos, ansiosa por sentirse en casa.
Hay una mujer que baja todas sus defensas al cruzarse con mi mirada, penetrante, cálida. Hay una mujer que en la oscuridad de la noche y bajo el roce de nuestras pieles. se permite mostrarme sus miedos e inseguridades, con la única condición de ser escuchada. Hay una mujer que me hace perder el juicio cuando me muestra sus hoyuelos pronunciados y el rubor de sus mejillas. Hay una mujer de la cuál nadie sabe nada y yo lo sé todo, una mujer que me ha cautivado la mente y el corazón; una mujer que me dio el privilegio de recorrer su piel, contar cada uno de sus lunares, explorar las profundidades de su ser y hacer míos sus demonios.


Hay una mujer a la cual amo con locura y que ha despertado en mí la cálida primavera.