Fue el chirrido de las llantas y el punzante dolor del choque lo último claro que recuerdo.
Estaba paseando en bicicleta una tarde soleada de invierno, si, una tarde soleada de invierno. Sentía como el aire helado rozaba mi rostro como pequeñas agujas picandome, en fin, me gusta salir por el parque sin importar si llueva o truene. Pensando en las musarañas, crucé la pista poco concurrida de el parque que estaba a la vuelta de mi casa, respirando el gélido aire que me rodeaba.
Por alguna razón, presentía que algo malo iba a pasar... y luego todo pasó demasiado rápido.
Me vi ahí tendida, ensangrentada y ecos a mi alrededor.
¡Despejen!- gritó alguien. Tambien había alguien llorando.
-¡Nada, la perdemos!- dijo otra voz, asustada
Yo no entendía lo que estaba sucediendo, me sentía adormecida de pies a cabeza; no podía siquiera abrir los ojos.
Oscuridad.
Entré en sí momentos despues, mas no podía mover un solo músculo de mi cuerpo.
Había alguien sollozando a mi lado, supuse que era mi madre.
-hija, hijita...¿puedes oirme?-
Tenía tantas ganas de responderle, de decirle que sí la escuchaba, que estaba confundida y muy asustada y que quería ir a casa, pero mis labios permanecían inmutables.
-señora, no va a despertar.-
¿Quién decía que no iba a despertar? ¡Yo si estaba despierta! Sólo que no podía moverme... ¡sigo viva!
-pero debe haber alguna cosa que puedan hacer..-
-señora, ha pasado un mes...no va a salir del coma. Lo siento mucho. En la mesa he dejado los papeles, lo siento mucho en verdad, no hay nada que podamos hacer.-
Mamá lloraba desconsolada...¿qué era lo que me estaba pasando?
-hija mía, PORFAVOR, abre los ojos-
Esto me destrozaba. Mi madre estaba en una inmensa agonía mientras que yo no podía hacer nada mas que escucharla llorar por mí. Fue el sentimiento de impotencia más grande que jamás haya sentido.
Mi madre besó mi frente y una lágrima fue a parar en mi frente...
Sentí como mi corazón latía despacio, cada vez más despacio...estaba muriendo.
Ví mi vida pasar en mi oscuridad; mi madre, mis amigos, mi novio, mi niñez, mi primera vez, mi primer beso, mi quinceañero, mi graduación, mi ingreso a la universidad...todos estos recuerdos de felicidad iban pasando como una película y se desvanecían lentamente.
Oscuridad. Mi corazón dejó de latir.
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