jueves, 5 de agosto de 2010

La caja de pandora.

Y así pues, sellé la caja de pandora con un último beso y un definitivo adiós.

La llave de esta caja la lanzé al bosque junto al río donde tiré la caja, donde ojalá nadie la encuentre y pueda encontrar de alguna manera mágica esa caja teñido de negro por el dolor y la amargura de los contenidos que en el se han depositado.
Sabios fueron los que me dijeron que no la abriera, pues estaba llena de el dolor más horrible del mundo; un dolor que no es físico, sino espiritual...mas no hize caso; abrí la caja la cual me pintó un mundo lleno de placer para mis sentidos, un pequeño paraíso que se impregnó rápidamente en mi cuerpo y en mi alma; pero todo lo que sube ha de bajar en algun momento.
Recorrí perdida un laberinto sin salida, arrastrándome hacia la seguridad de la paz, buscando y ébuscando encontré la caja despues de largos años de noches frías y la sellé. Sellé esa maldita caja, maldita por la magia negra, maldita para siempre.

Jamás pensé que algo pudiera tener semejante poder; poder de matar, poder de volver locos a las personas, poder de succionar la mismísima escencia de la vida.

Y así pues, sellé la caja de pandora con un último beso y un definitivo ADIÓS.

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