Solo me importaba su felicidad, esa felicidad que yo no podia darle, esa felicidad que ella pedía a gritos y que merecía desde hace mucho tiempo.
Esa felicidad que te hace dar gracias por todo lo que tienes, que te dibuja una sonrisa en el rostro y en el alma, esa felicidad que sobra y basta para iluminar el mas triste de los dias, que te hace sentir que no hay nada más que puedas pedir en este mundo, una felicidad espiritual, mental, emocional... una felicidad PLENA.
La felicidad de saber, que tu también eres la felicidad de esa persona que con una sola palabra, puede mover los mismísimos cimientos de tu vida.
Sé felíz, pues yo también lo seré.
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