Había algo distinto. Algo raro… nunca antes lo había hecho, pero sabía que no solo estábamos teniendo sexo…me estaba haciendo el amor.
Lo sabía muy dentro de mí, por la forma en que me besaba, como me acariciaba y clavaba su mirada cálida en mis ojos…sentía que podía ver a través de mi, como si fuera transparente... un calor distinto se apoderaba de mi interior, una cálida sensación me arropaba de pies a cabeza.
Me abrazaba con fuerza, pero a la vez con sutileza, procurando no hacerme daño alguno. Dejé de temblar cuando lo hizo, me dejé llevar por completo. Había mucho deseo y mucha pasión por su parte, a pesar de ello fui yo la que le clavo las uñas en la espalda.
El clímax llegó, y besó con fuerza mis labios y luego mi frente. Nunca nadie había tenido tanto cuidado conmigo en mi vida, nadie me había acariciado con tanto cuidado, como si fuera de cristal…como lo frágil que era aunque nadie se diera cuenta. Sus ojos simplemente me hipnotizaban y casi sin darme cuenta… me enamoré.
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