jueves, 18 de agosto de 2011

Té para tres

Tres personas han marcado mi vida de manera permanente, incluso las llevo en la piel; recuerdos físicos y por completo palpables. Tres me hicieron perder la razón, tres pusieron a prueba mi cordura, tres fueron mis más grandes fracasos. Me sujetan firmemente a la cama, me acarician y me susurran al oído lo frustrada que me siento, el intenso deseo de tenerlas. Yo sólo puedo respirar y mirar al techo, si trato de tocarlas se desvanecerán riendo, esperando el momento indicado para atacarme de nuevo, entre ellas se turnan al azar quién me torturará esta noche. Lágrimas de puro rencor recorren mis mejillas, lágrimas de impotencia, de dolor.

Tres veces fui gravemente herida y tres veces pude probar el amargo sabor del dolor. No se lo deseo a nadie. Tres fueron mis delirios, tres fueron ajenas a mí siempre.

Tres son los pilares de mármol inalcanzables en los cuales reposa la edificación de mi locura.

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